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La nutrición juega un papel importante en el funcionamiento del sistema inmune, los alimentos ricos en omega-3, selenio, zinc, probióticos, vitaminas A, C y E son los más indicados para aumentar el sistema inmune, porque favorecen la producción de las células de defensa del organismo de forma más eficiente. Algunos ejemplos son:

Omega-3: sardina, salmón, arenque, atún, semillas de chía, nueces y linaza;
Selenio: nuez de brasil, trigo, arroz, yema de huevo, semillas de girasol, pollo, pan de forma, queso, repollo, harina de trigo;
Zinc: ostras, camarón, carne de vaca, pollo, pavo y de pescado, hígado, germen de trigo, granos integrales, semillas de calabaza, frutos secos (cacahuates, almendras, nuez de brasil);

¡Aliméntate sanamente!

¡Aliméntate sanamente!

 

Vitamina C: naranja, mandarina, piña, limón, fresas, papaya, melón, mango, kiwi, brócoli, tomate, sandía, repollo, papa con cáscara;
Vitamina E: semillas de girasol, avellanas, cacahuates o maní, almendras, pistachos, mango, aceite de oliva, pasta de tomate, aceite de girasol, nueces, papaya;
Vitamina A: zanahoria, camote o batata, mango, espinaca, melón, remolacha, acelga, pimentón rojo, brócoli, lechuga, huevo;
Probióticos: yogur natural, leche fermentada tipo kéfir o yakult, para mantener la salud intestinal.

La persona que necesitan fortalecer su sistema inmune debe consumir una mayor cantidad de estos alimentos a diario y regularmente, no sólo cuando ya está enfermo.